Jornada piloto de Deporte Inclusivo

Con la colaboracion de los deportistas Ángel López Fernández (triatlón y handbike) y Martín Varela (tenis) como monitores de excepcion. El proyecto Enki, una iniciativa de la Fundación Abrente, cuenta con el apoyo de la Fundación María José Jove y el Ayuntamiento de A Coruña, además de Obra Social de La Caixa. 

Carmen Touza Touriño, presidenta de la Fundación Abrente, explicó que lo que pretende esta actividad es "una intervención directa con deporte adaptado" para "dar normalidad" y para que los niños y niñas "puedan ponerse en el lugar del otro". "Para los niños, no hay barreras –comenta Carmen Touza–, no tienen prejuicios y el contacto que tienen es con los discapacitados es el abuelo, la persona ciega que conocen... pero nunca han practicado deporte adaptado y de esta forma se divierten y se aporta esa normalidad que tanto se necesita". Tras la experiencia piloto de hoy, la intención es "elaborar un calendario con todos los centros”, explica Carmen Touza, que añadió que el objetivo de esta experiencia piloto era fundamentalmente “ver qué les gusta más a los chavales, qué es más difícil y cómo reaccionan".

Por su parte, Ignacio Gay Irago, director del Liceo La Paz, explicó que aunque en el ciclo de Técnico Superior en Actividades Físicas Deportivas, que se imparte en el centro, hay una materia de actividades para personas con discapacidad, "es la primera vez" que se realizan actividades de este tipo con niños en el colegio y calificó la experiencia de "fabulosa". "Si podemos, a partir de ahora la extenderemos a todos los cursos", añadió.

Los objetivos de estas jornadas en los colegios son visibilizar y practicar deportes adaptados y mostrar consciencia ante la discapacidad, así como reconocer, desde las experiencias de deportistas adaptados, los logros conseguidos y las dificultades que han tenido que superar.  La actividad está diseñada para niños y niñas de entre 8 y 13 años, en una jornada dividida en tres fases diferentes: presentación, actividades deportivas e historias de superación. Tras una explicación sobre la diversidad funcional y cómo el deporte puede servir como medio de integracion, los escolares realizaron un ejercicio denominado “Ponte en su lugar”, para tratar de que los niños empaticen con las personas con diversidad funcional. Se trata de que, a través de actividades deportivas y diferentes circuitos, puedan comprobar por sí mismos las dificultades de accesibilidad que existen en el medio, en rotaciones de unos 20 minutos cada una por las diferentes pruebas: circuito en silla de ruedas, recorrido con bastones y antifaces con pavimento táctil y demostración de deporte adaptado: tenis, handbike, silla de atletismo, baloncesto y fútbol a ciegas...

Con estas jornadas de sensibilización se realiza una primera toma de contacto para transformar la actitud de los jóvenes ante la discapacidad. Según el Centro de Estudios sobre Deporte Inclusivo (CEDI), para lograr este cambio de mentalidad es fundamental que se produzca un contacto directo, para lo que el deporte se muestra como una de las mejores vías. De esta forma, permite la readaptación física y psicológica o la reintegración social a los colectivos con discapacidad motora, en caso de discapacidad psíquica ayuda a relacionarse con otras personas y el entorno social, y en el de los discapacitados sensoriales favorece un mayor contacto con el entorno en el que conviven, para conocerlo y poder dominarlo.